Escucho cómo empieza, armoniosamente. "Casi que me voy hasta el fin del mundo a buscarte".
No termina allí, la dulce melodía sigue diciéndome frases al oído. "Casi que me pierdo sin conocerte".
Las letras se intensifican y "Casi que me quedo sin bailar".
Esta vez las palabras se hacen eco en mis pensamientos sin ninguna prudencia y lo cumplo. ¡No resignarme y seguir soñando!
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