sábado, 15 de marzo de 2014

Cuatro y veinte

Cuatro y cuarto y estoy escuchando esa canción que hace un par de horas juré nunca volver a escuchar.
Cuatro y cuarto y todavía no hay planes concretos. O sí, y no quiero concretarlos.
Cuatro y cuarto y no recibo todavía ese mensaje que me va a regalar una sonrisa eterna esta noche.
Cuatro y cuarto y todo parece estar igual que siempre. O peor.
Cuatro y cuarto y la rutina no deja de aplastarme, no me deja respirar, pide a gritos ahogados que algo la interrumpa. De inmediato.
Cuatro y cuarto y mis pensamientos se tornan insoportables, justo como había prometido que no serían.
Cuatro y cuarto y la sonrisa no aparece. La canción no se calla.
Y es que hoy todo lo que sea canción está demonizado y no hace otra cosa que atormentarme.
No se quiere callar, y no la culpo. Nunca emito disconformidad alguna.
Se cansó. Me cansé. Me cansó.

No hay comentarios:

Publicar un comentario