Espero nunca me falte ese chispazo de vida que le dan a mi existencia. Ese toque de murga, alegría, que generan en mí. Son un pilar importantísimo en la insegura infraestructura que soy. Mis mayores miedos (la soledad, el rechazo de los demás y de mí misma) se disipan con tan sólo un rato juntos.
Soy consciente de que los tiempos cambian y no se puede ser una eterna adolescente en el camino de la secundaria, pero es que la realidad me acaba de golpear tan brusco que miles de sentimientos se me encontraron en el mismo lugar.
Sinceramente, no me creo capaz de transcurrir este camino sin su apoyo. Por ende, les aseguro que, por lo menos de mi parte, nunca les va a faltar un oído u hombro en el que sostenerse.
Son invaluables y es por eso que los quiero tanto. Tienen un pedazo de mi alma.
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