domingo, 16 de marzo de 2014


Gracias, pubertad.
¿Así?
No. 
Por más que me odie en fotos, esa nena (fea y gorda, claramente) era mucho más feliz de lo que es la actual. Siempre reía, soñaba, disfrutaba. La de ahora es más insegura que la mierda y es que odio a las mariposas. 

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